Otra vez.
Salí de casa e inmediatamente me coloqué mis audífonos, él siempre decía que nunca entendía esa canción, pero no era así. Caminé a nuestro encuentro pensando en que él llegaría tarde como la primera vez, pero cuando yo llegué, ya se encontraba ahí. En cuanto me vio, se levanto a saludarme, recorrió la silla para que yo me sentara, él no sabe lo lindo que es eso, pero yo si.
Hablábamos de nosotros, cuando yo decía algo gracioso, el tiraba su cabeza hacia atrás riendo como un niño pequeño, pero llegó un momento en que los dos nos quedamos callados.
-¿En que tanto piensas? -Dijo mirándome
-En nada, sólo creo que es extraño que pienses que soy graciosa, porque él nunca lo hizo.
-Tal vez él no pasó el tiempo suficiente contigo como para darse cuenta de lo graciosa que eres -Sonreí al escuchar eso
Platicábamos y nos mirábamos, comenzaba a ponerme tímida, cosa que el notó.
-Nunca he conocido a una persona que tenga varios discos de James Taylor como yo. Es algo loco.
-Me encanta James Taylor, lo escuchó cuando cocino y horneo
-¿Enserio? ¡Yo igual! -Exclamó emocionado- Bueno, lo escucho sólo cuando cocino, porque no sé hornear.
-Es grandioso.
Al terminar caminamos hacia su auto, mientras platicaba de las películas que veía con su familia cada navidad, Siempre había querido hablar de eso y por primera vez, lo hice.
Me llevó hasta mi casa en su auto, continuamos platicando todo el camino, pero desafortunadamente llegamos a mi casa, así que nos despedimos.
Estuve gastando meses pensando en que todo lo que el amor hace es romper, quemar y terminar, pero un miércoles en un café, lo vi todo otra vez.


0 comentarios:
Publicar un comentario