Esconder todo con una sonrisa
He visto desde tu sonrisa más sincera hasta tus lágrimas más verdaderas. Te he visto en tus peores momentos, así como en los mejores. Te ayudé a levantarte luego de la caída más dolorosa que habías tenido.
Es increíble como tu vida puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos. Éramos amigas desde los 12 años. Tan distintas éramos físicamente, pero tan iguales sentimentalmente… recuerdo que eras mi psicóloga, mi profesora y mi compañía.
Eras tan divertida y sincera, extremadamente sincera. Decías que tu sinceridad era una de las causas por las que muchas personas dejaban de hablarte, pero que no te importaba, ya que no buscabas agradarle a alguien. Amaba tu personalidad.
Nunca te sentiste incomoda con tu cuerpo, o nunca me lo hacías parecer; solías mantenerte callada por un tiempo y entonces te preguntaba como estabas y me decías:
-Sé que no soy flaca, pero estoy bien con mi cuerpo y los demás pueden hablar lo que quieran.
Pero, no todo lo que se dice es cierto.
Una tarde viniste con la idea de sentirte sana y comenzaste a tomar mucha agua. La otra tarde dijiste que el chicle saciaba tu apetito y luego dijiste que era preferible tomar agua con limón para limpiar tu estómago.
Comenzaste a bajar de peso rápidamente, llegaste a tu peso ideal y di por hecho que pararías. Entonces ya no presté más atención a tu dieta, ya nadie te molestaba por tu peso, todos te decían que eras hermosa. Pero, parecía que la única que no veía tu belleza era el rostro en el espejo devolviéndote la mirada.
Lo vi pasar y no pude hacer nada, porque no podía escuchar, te encerrabas a ti misma creyendo que lo que hacías era lo correcto, y la realidad era que estabas perdiendo el control. Tu cuerpo ya no era lindo, tu sonrisa ya no era brillante, tu personalidad ya no era la misma.
Peleamos varias veces porque preferiste escuchar lo que desconocidos decían de ti, antes que la gente que te quiere, antes de mí. Pero por otro lado te entendía.
Lo siento, lo siento mucho por no haberme dado cuenta antes que escondías todo detrás de una sonrisa, por no haber hecho algo más para ayudarte, lo siento por quedarme sin ideas, lo siento por no ser ese soporte que esperabas que fuera. Ahora no estás y parte de mi se ha ido contigo.
Eres la razón por la cual ahora soy quien soy y te lo agradezco de corazón. Fuiste la razón por la cual fui feliz en mi adolescencia y siempre serás la razón por la cual creo que las mejores amigas existen.


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