El Hilo Rojo Del Destino

by 18:28 0 comentarios
    
                  El Hilo Rojo Del Destino.
“Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo rojo se puede estirar, contraer o enredar, pero nunca romper”
                                 


Un anciano que vive en la luna, sale cada noche y busca entre las almas aquellas que están predestinadas a unirse en la tierra. Cuando las encuentra, las ata con un hilo rojo para que no se pierdan, el hilo nace con la arteria lunar, la cual conecta al corazón y ésta, a su vez, hace un recorrido que va desde el centro del pliegue del codo hasta el borde interno del brazo y la palma para concluir en el dedo meñique.
Los amores destinados son eso, no podemos escapar de la persona que nació para amarnos; todos están predestinados a conocer a su otra mitad, la parte de la naranja restante, aquello que falta para que se complemente.
La leyenda.
Hace mucho tiempo, un emperador se enteró que en su reino vivía una bruja muy poderosa que tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mandó traer ante su presencia.

Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y la búsqueda los llevó hasta un mercado en donde una pobre campesina con una bebe en los brazos ofrecía sus productos.
Al llegar hasta donde se encontraba campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie e hizo que el joven emperador se acercara y le dijo:

-       Aquí termina tu hilo…

Pero al escuchar esto, el emperador enfureció creyendo que era una burla de la bruja; empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña en los brazos y la hizo caer haciendo que la bebe se hiciera una gran herida en la frente, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.

Muchos años después, llegó el momento en que el emperador debía casarse y su Corte le recomendó que lo mejor era se casara con la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda, con ello,  el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, quien entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente.

Cuando estuvo frente a la mujer y al levantarle el velo, se dio cuenta que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente.
Una cicatriz que él mismo había provocado al no ver al destino que había pasado frente a él, lo que nos muestra como los amores destinados , no podemos escapar de la persona que nació para amarnos.

“Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos. Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella… Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderás siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y les impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejará de intentarlo… Se rendirán y buscarán a esa otra persona que acabarán encontrando. Pero les aseguro que no pasarán una sola noche, sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más… Todos saben de qué estoy hablando, porque mientras estaban leyendo esto, les ha venido su nombre a la cabeza. Se librarán de él o de ella, dejarán de sufrir, conseguirán encontrar la paz, pero les aseguro que no pasará un día en que deseen que estuviera aquí para perturbarlos. Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien a quien aprecias”.
Paulo Coelho.


0 comentarios:

Publicar un comentario